Capitalismo y economía verde

La propuesta inicial de economía verde se origina del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que planteó la hipótesis de que para alcanzar el desarrollo sostenible era fundamental la localización de las inversiones en 10 sectores (Agricultura, Edificios, Energía, Pesca, Forestaría, Industria, Turismo, Transporte, Basura y Agua). De estos 10 sectores, 5 se relacionan con acciones de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y 5 corresponden a lo que llaman capital natural. El PNUMA propuso concentrar más del 86% del total de las inversiones previstas en los 5 sectores de mitigación climática, quedando cerca del 14% para la inversión en los sectores que componen lo que llaman Capital Natural.

Partía de la presunción equivocada de que para superar la pobreza y la inequidad social, se debía invertir en mitigación climática.

Veinte años después de la Cumbre de la Tierra de la ONU que en 1992 tuvo lugar en Rio, ¿dónde nos encontramos? ¿Dónde han quedado conceptos como “desarrollo sostenible” -acuñados en dicha cumbre? ¿O la ratificación de la Convención sobre el Cambio Climático, que sentó las bases del Protocolo de Kyoto? ¿O el Convenio sobre la Diversidad Biológica que se lanzó entonces? En papel mojado, ni más ni menos. Hoy estamos mucho peor que antes.

Un hecho inequívoco que respalda la última afirmación del párrafo anterior es que, ni Obama, ni Cameron, mi Merkel acudieron a Rio+20 pero si fueron a la reunión del G-20 en México. Esta situación demuestra y deja en entredicho la defensa por parte de Europa de la economía verde, si es que no estaba ya claro. Más papel mojado.

Esta es la percepción que tienen los entendidos y la mayoría de la población, además de los dirigentes que ningunean la Cumbre de la Tierra y a la ONU. Si añadimos lo comentado en los primeros párrafos, que está mal planteada esta economía verde, queda bastante claro en las manos de quien se encuentra el desarrollo, la economía, nuestro futuro, la Tierra. En manos de las grandes corporaciones y los intereses de los gobernantes. El informalmente llamado «capitalismo de amigotes». Entonces, ¿qué sentido tiene esta Cumbre de la Tierra? ¿para qué sirve debatir sobre estos temas?

Si a los gobernantes les da igual la Tierra, si a las grandes corporaciones también, además de lo poco que le importan los seres humanos, la economía verde es nada, y si es algo para los ciudadanos es la evidencia de que necesitamos una alternativa al capitalismo actual. Los ciudadanos debemos ser conscientes de que el camino que estamos recorriendo, el capitalismo de amigotes, no nos lleva a ningún lugar en el que podamos ser felices.

Posiblemente, la economía verde, además de plantearse erróneamente, sea el nuevo disfraz puesto por las grandes corporaciones a sus intereses, para seguir con su forma de entender la vida, el sistema, el capitalismo. Un disfraz que nos haga creer que esa es la solución cuando en realidad es más de lo mismo. El camino que quieren que recorramos, una mentira.

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