Huella de Carbono y empresas

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Por Carlos Bolivar. El cuidado con la preservación del medio ambiente no es algo reciente. Desde la primera Conferencia Mundial del Medio Ambiente en Estocolmo (Suecia), en 1972, los gobiernos intentan arreglar las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Es considerable la necesidad de un desarrollo sostenible, pero actualmente hay un nuevo protagonista que puede ayudar en este proceso: las empresas privadas.

Inversiones en tecnologías limpias, reducción en la utilización de fuentes artificiales de energía, reciclaje y sustitución de materiales ayudan en la optimización de recursos y hoy representan logros económicos para empresas y también para el medio ambiente.

Organizaciones de todos los tamaños han adoptado políticas sostenibles y uno de los asuntos más debatidos es la reducción de emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), en especial del CO2. Este es el flagelo de nuestro tiempo y existen evidencias considerables de que la mayor parte del calentamiento global ha sido causado por las actividades humanas. Hoy en día, casi todas las actividades que son realizadas (movilidad, alimentación y otros), bienes que son utilizados (como de consumo y hogar) implican consumir energía, lo que significa contribuir con las emisiones a la atmósfera.
Bajo este prisma, la huella de carbono (conocida como carbon footprint, en inglés) presenta una medida de contribución a las organizaciones que tienen como misión ser entidades socialmente responsables, y es un elemento de concienciación para la aceptación entre los ciudadanos de prácticas más sostenibles.

Control estratégico de las emisiones

El concepto de la huella de carbono es la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto. Tal impacto ambiental es medido llevando a cabo un inventario de emisiones de GEI que siguen normativas internacionales reconocidas, cómo el ISO 14064-1 – principal certificación mundial ambiental. La huella de carbono se mide en masa de CO2 equivalente (CO2e o CO2eq). Una vez conocido el tamaño de la huella, es posible implementar una estrategia de reducción y/o compensación de emisiones de estos gases.

La responsabilidad ambiental es un compromiso que debe considerse una estrategia fundamental. La prioridad en la reducción de la huella de carbono y en la conservación de energía ayuda a construir un negocio más sostenible y un modelo de gestión que endosa operaciones aún más eficientes. Y el secreto está en pensar que cada elemento del planeta está sumado a todos los demás y, así, la única forma de encontrar la sostenibilidad es trabajar con cada uno de los elementos de la forma más natural y compensadora posible.

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