Istmo perderá 120 millones de dolares anuales en cultivos por cambio climático

En agosto, el Ministerio de Agricultura de El Salvador (MAG) estableció que su país perdería un aproximado de 1,1 millones de quintales de maíz, equivalentes al 5,5% de la cosecha total proyectada.

Dichas pérdidas serían estimuladas por la intensa sequía que afectó en su mayoría a los cuatro departamentos del oriente del respectivo país medioamericano, una de las manifestaciones cada vez más recurrentes del giro climático.

Sin embargo, estos perjuicios no serían hechos aislados y El Salvador no sería tampoco la única nación del área en verse afectada.

En la década de 2020 a 2030, las pérdidas en la producción de maíz y frijol en El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua podría rondar las 350.000 toneladas, un apunte que correspondería a pérdidas económicas por el orden de los US$ 120 millones anuales.

Así lo detalló el estudio denominado “Tortillas en el Comal”, perfeccionado por Catholic Relief Services (CRS), el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), y revelado durante esta semana en El Salvador.

Según Axel Schmidt, coordinador del proyecto, El Salvador y Honduras, con un 30% de pérdidas en promedio en cada uno de los cultivos, son los países que estarían más propensos a sufrir los efectos del giro climático en sus niveles agrícolas.

En el caso de Nicaragua, que es el primordial productor y proveedor para la región de frijol, Schmidt puntualizó que el impacto en su cosecha, en la inmediata década, podría rondar el 6% de perdidas.

Por eso, el análisis hace hincapié en la necesidad de que las autoridades nacionales establezcan políticas destinadas a optimizar los procedimientos de siembra y conservación de suelos en cada uno de los países, aunque con énfasis en los pequeñísimos productores que son los que en su mayoría se dedican a este tipo de agricultura.

El documento aconseja el establecimiento de políticas para poner en ese lugar al alcance de los pequeñísimos productores créditos agrícolas, para optimizar los procedimientos de siembra, el fortalecimiento de los sistemas de extensiones agrícolas, la identificación de zonas de alto peligro, la diversificación de cultivos y el uso de diversidades mejoradas de cultivos de maíz y frijol como opción para que los cultivos se adapten al último panorama climático en la región.

Por: América Economía-El Economista

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