
Mantener los niveles de competitividad actuales, incluso aumentarlos, es uno de los objetivos que el tejido empresarial europeo mantiene en su hoja de ruta para evitar perder peso frente a regiones como Estados Unidos.
La relevancia del tema que estamos tratando es tal que, recientemente, la Escuela de Ingeniería de Bilbao (UPV / EHU) celebró una jornada sobre la electrificación industrial en la que se abordó esta cuestión a partir de dos informes que han sido publicados recientemente por la consulta PwC y que nos muestra una de las claves.
La fiscalidad, clave en términos de competitividad
El primero de los informes lleva el nombre de La competitividad en los precios energéticos entre la Unión Europea y Estados Unidos y en él se aborda la diferencia de impuestos sobre la electricidad entre Europa y Estados Unidos.
El precio final de la electricidad tiene importantes diferencias a uno y otro lado del Atlántico y uno de los motivos principales tiene que ver con el carácter regulatorio de ambas regiones. Concretamente, uno de los aspectos sobre los que se centra con mayor fuerza es la fiscalidad.
Dicho estudio afirma que se prevé que la diferencia existente actualmente sea todavía mayor próximamente como consecuencia de la política energética que desea implementar Trump a lo largo de su mandato.
La presión fiscal que tienen que soportar actualmente las energéticas en Europa, y más concretamente en España, es muy superior a la de Estados Unidos, esto provoca que las empresas energéticas nacionales pierdan gran parte de su competitividad a la hora de compararse con otras regiones, con políticas mucho más positivas al respecto, lo que supone un freno para la electrificación industrial.
La electrificación industrial como motor de cambio
El segundo informe lleva por título “Descarbonización y competitividad: el Clean Industrial Deal como motor europeo” y parte de la necesidad de impulsar la electrificación industrial para fomentar la competitividad de la industria frente a otras regiones del mundo y para reducir las emisiones de los sectores de alta intensidad energética.
Según el estudio es fundamental fomentar la autonomía energética de Europa para así aumentar la competitividad de la industria y hacerla independiente de las volatilidades del precio del gas y del petróleo. Uno de los principales hándicaps que encuentra dicho estudio es que Europa no tiene combustibles fósiles por lo que siempre va a tener precios de los combustibles más altos que aquellos países que son productores. Por esta razón, Europa tiene que utilizar más las energías renovables que son autóctonas.
El informe de PwC recoge los principales objetivos del Clean Industrial Deal: descarbonización, acelerar la electrificación como palanca para que la UE recupere la competitividad y el desarrollo económico. Pero todo ello tiene que verse apoyado por una fiscalidad que no penalice la electricidad vs combustibles fósiles, con el objetivo de incitar a las empresas a que, efectivamente, tengan los alicientes necesarios para continuar desarrollando su actividad sin que el precio de la electricidad suponga un problema como el que es actualmente. Otra palanca clave para que esto sea posible es el desarrollo de redes eléctricas suficientes y disponibles en tiempo y forma que sean capaces de cubrir las necesidades de la demanda.
Como hemos podido comprobar, existe la posibilidad de que la productividad de las empresas mejore, pero es necesario mejorar de forma considerable todo lo relacionado con la fiscalidad para lograr obtener los resultados esperados.



















