
El impacto ecológico que generan los pañales desechables ha provocado el regreso de los tradicionales de tela. Ya presentes en nuestra vida diaria, los mismos ofrecen nuevos diseños que se adaptan a la vida cotidiana, permiten aliviar el daño al medio ambiente y cuidan la salud del bebé.
Poco a poco se fueron instalando como la opción mayormente elegida por los padres, dejando de lado a los tradicionales de tela. Sin embargo, con el correr de los años la concientización ecológica mostró la cara oculta de estos productos y llevó a instalar nuevamente los originales de algodón.
Cada uno de los pañales desechables tarda 500 años en biodegradarse y está fabricado con sustancias sintéticas obtenidas del petróleo.
Entre sus beneficios, evitan la dermatitis ocasionada por el contacto con productos sintéticos como el nylon y geles con la piel delicada del bebe. Además, implica un ahorro económico de más del 50%, están elaborados con fibras naturales y el blanqueo no se hace con sustancias químicas agresivas. En contraposición a la versión descartable que son elaborados con materiales sintéticos y con pulpa de madera.
Un cambio de hábitos
Una de las razones que llevó a los padres a volcarse a los pañales sintéticos fue el hecho de que usar los de tela implicaba una mayor cantidad de tiempo y esfuerzo. Sin embargo, en la actualidad esto se transformó en un mito.
El 90% de las personas se imagina lavándolos a mano porque es lo que se hacía antes. Sin embargo, hoy la mayoría de las familias tiene lavarropas y es este quien hace todo el trabajo. Sólo es necesario acumularlos durante el día, meterlos a lavar a la noche y colgarlos a la mañana siguiente.
Una vez que se comprenda el impacto que generan los pañales descartables al medio ambiente se va a lograr cambiar el hábito de adquirirlos para luego tirarlos. Los nuevos productos se adaptan perfectamente a la vida cotidiana y son una versión mucho más sencilla y cómoda que la que se usaba años atrás.



















