Para 65 millones de personas, el apocalipsis está a la vuelta de la esquina

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Por. David Brunat. Para 65 millones de personas, el apocalipsis podría estar a la vuelta de la esquina, a no más de 50 años vista. Será entonces cuando los océanos engullirán casas y pueblos; hasta países enteros podrían desaparecer bajo las aguas. Esa es la terrible amenaza a la que se enfrentan los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), es decir las islas-estado, si el calentamiento global y la subida del nivel del mar mantienen la progresión actual. Así lo afirma un amplio estudio avalado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El cambio climático es la cuestión existencial más importante a nivel global, no podemos enterrar la cabeza en la arena con este asunto.

Mientras que el nivel del mar sube y gastamos enormes sumas en levantar defensas marinas y en trasladar a la población tierra adentro, las montañas castigan con crecientes inundaciones y corrimientos de tierras. Así que, si el mar no te mata o destruye tu casa, los desprendimientos lo harán tierra adentro; y si los desprendimientos no lo consiguen, entonces los climas totalmente atemporales hacen que sea muy difícil prepararse para las repentinas crecidas de los ríos y las inundaciones, que afectan particularmente a las familias más pobres y vulnerables.

Según Naciones Unidas, el nivel del mar está aumentando hasta cuatro veces por encima de la media global en las 52 islas-estado o PEID que hay en el mundo, casi todos ellos destinos turísticos de ensueño ubicados en su mayoría en el Caribe y Oceanía. Buena parte de su belleza radica precisamente en sus arenas blancas y aguas turquesas que se prolongan cientos de metros mar adentro, signo de su mínima elevación sobre el mar y de su vulnerabilidad. Un problema agravado por su escasa masa terrestre y la concentración de habitantes en uno o dos núcleos urbanos

Pero las consecuencias no son sólo para las islas, sino que ya son globales. El coste que, por ejemplo, deberá afrontar África en los próximos 10 a 20 años para adaptarse al cambio climático está ya en el rango de los 20.000 a 30.000 millones de dólares. Un dinero que no se va a gastar en mejorar los servicios de sanidad o en infraestructuras, sino sólo en mantener lo que ya tienen. Los fondos que va a tener que gastar el Caribe en los próximos 15 años también alcanzan ya varios miles de millones de dólares. Ese es el desafío al que nos enfrentamos. El informe del PNUMA cifra en 187.000 millones de dólares lo que tendrán que gastar las humildes economías del Caribe para el año 2080.

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