Cuáles son las ventajas y desventajas de un auto eléctrico frente a uno de combustión interna. Todo lo que necesitas saber

Los coches eléctricos están teniendo cada vez más una mayor relevancia en la industria del automóvil. Esto no es una casualidad, ya que disponen de una serie de diferencias sustanciales frente a los modelos convencionales de combustión interna. Esta tecnología basada en baterías y motores eléctricos se ha convertido en una seria alternativa frente a los combustibles fósiles. Variables como el precio del combustible, mejora de la tecnología de baterías o rentabilidad entran en la ecuación.

Siempre se ha concebido a estos vehículos como una opción más cara, pero lo cierto es que en el mercado actual ya es posible disfrutar de toda una serie de coches eléctricos baratos. Esto ha sido posible gracias al crecimiento de la demanda y la oferta, lo que ha derivado en las famosas y tan buscadas economías de escala. Pese a la mejora de la competitividad del coche eléctrico, ¿te has parado a pensar cuáles son las ventajas y desventajas de esta tecnologías frente a los automóviles convencionales de combustión interna? Realizar un estudio previo a la compra es fundamental para conseguir un ahorro importante.

Veamos, por tanto, cuáles son las claves que hay que tener en cuenta a la hora de comprar un vehículo eléctrico, por qué no basta con quedarse en el mayor precio de la opción sin emisiones contaminantes frente a la tradicional y, por supuesto, hasta qué punto merece la pena pagar dicho desembolso previo superior. He aquí las principales ventajas e inconvenientes que hay tras la comprar de un vehículo que no posee tubo de escape al no necesitarlo.

Ventajas del coche eléctrico en la actualidad en la industria

El coche eléctrico se ha convertido en una apuesta que está ganando cada vez más un mayor número de adeptos. Esto no es casualidad debido al aprovechamiento de una serie de ventajas de gran calibre. Con el paso de los años, esta ventaja competitiva no parece esfumarse, lo que corrobora hasta qué punto son viables y sostenibles en el tiempo. Se trata de una tecnología que, además de ofrecer una conducción más suave y menos estresante, permite disfrutar de los siguientes aspectos.

Menos averías y una mayor eficiencia del motor eléctrico

Una de las características principales del coche eléctrico es la disposición de un conjunto de piezas mucho más pequeño que el que dispone un motor de combustión interna, ya sea diésel o gasolina. De igual manera, el funcionamiento de la mecánica eléctrica es mucho más sencillo, por lo que el desgaste de las mismas es, además, mucho menor en comparación con las que tienen los motores convencionales.

Por otro lado, gran parte de la energía generada en un motor de combustión se convierte en calor, por lo que supone una pérdida de eficiencia muy notable. De acuerdo con el portal Tecvolución, centrado en el fabricante Volvo, un motor de gasolina puede tener una eficiencia real en torno al 20-30% de la energía total generada. Un motor eléctrico, en cambio, consigue disparar su eficiencia hasta en el 90%, transformándose el 10% restante en calor.

Un coste de mantenimiento muy inferior al de un coche con motor térmico

La ausencia de múltiples piezas no tiene un impacto exclusivamente en el coste de las reparaciones, sino que también se nota en la factura de los mantenimientos. Las revisiones, tanto llevadas a cabo en casa oficial como en talleres mecánicos especializados, son más sencillas de realizar, lo cual implica un menor número de horas y, por tanto, un menor coste para el usuario.

Atendiendo a los neumáticos, es cierto que estos vehículos suelen incorporar un compuesto determinado para favorecer al máximo la obtención de una autonomía extra. Aun así, debido al incremento de la competencia, no es un factor que vaya a tener especial repercusión en el coste. Esta posible diferencia de más se contrarresta, además, con el ahorro que se consigue en el sistema de frenado.

En un automóvil de combustión interna, en el momento del frenado se pierde mucha energía cinética, la cual no se puede aprovechar para cargar el sistema eléctrico. Esto no es así en un vehículo basado en baterías eléctricas. En este caso, la fuerza que se ejerce sobre la rueda para detener el coche tiene una implicación directa en la recuperación de autonomía. Esto provoca que el convencional sistema de freno no tenga que actuar en muchos casos.

Además, muchas de las alternativas del mercado disponen, en alguno de los ejes, frenos de tambor. Pese a que se trata de una tecnología más anticuada y, sobre todo, más barata que los modelos de disco actuales, su precio de recambio es, nuevamente, inferior. Y ojo, no te preocupes por la calidad de frenado, ya que el freno regenerativo se encargará de buena parte de la acción de freno.

Aceleración y placer de conducción

Los coches con una mecánica puramente eléctrica poseen una cualidad dinámica frente a las alternativas con motor térmico. Mientras que un motor térmico debe subir revoluciones de forma progresiva, un motor eléctrico dispone de todo el par disponible nada más pisar el acelerador. Este es uno de los motivos principales por los que el Tesla Model S Plaid es considerado como el coche más ágil que se puede adquirir ahora mismo en el mercado.

Al mismo tiempo, esta cualidad provoca que otras alternativas presentes en la movilidad urbana estén apostando por la introducción de esta tecnología. Mientras que los patinetes y bicicletas disponen de sus propias soluciones eléctricas, ya sea como ayuda o como base para la conducción, los ciclomotores están haciéndose los dueños de la primera línea del semáforo. Las características de sus motores provocan que alcancen los 50 km/h en no más de 3 o 4 segundos.

Después está el placer de conducción, otra de las grandes cualidades del coche eléctrico. Las vibraciones de los motores de combustión interna, principalmente los diésel, llegan al habitáculo. Puede que estés acostumbrado/a, pero tras probar una opción eléctrica, ya no querrás pisar uno convencional. El confort de marcha no admite comparación alguna, ya que, entre otras cuestiones, los tirones desaparecen.

Desventajas del coche eléctrico en la actualidad en la industria

No todo iba a ser tan bonito. Vistas todas las ventajas que ofrece una alternativa eléctrica frente a una convencional de combustión interna, toca descubrir si los inconvenientes consiguen imponerse frente a todo lo anterior. Cabe recalcar que todo lo que se incluirá de ahora en adelante tiene una perspectiva actual, algo que podría cambiar en un futuro si la adopción de las tecnologías eléctricas se impone en el sector.

Autonomía algo limitada dependiendo para quién

El coche eléctrico siempre se ha caracterizado por ser una variante que ofrece cierta limitación en lo que se refiere a autonomía. Es cierto que si nos vamos a la clasificación de coches eléctricos de alta gama nos encontramos ante opciones que consiguen superar los 500 kilómetros teóricos con cada ciclo de carga, la tónica común es que la oferta generalista apenas supere los 400 kilómetros en conducción real. El problema, por tanto, consiste en adaptarse a esta cierta penalización si se pretende realizar trayectos de largo recorrido.

Tesla, en este aspecto, es una de las principales compañías del mercado al contar con la red de carga Supercharger. Este conjunto de estaciones de carga rápida le permite a sus usuarios tener tranquilidad cuando se desplazan centenares de kilómetros del lugar de residencia. La desventaja respecto al coche de combustión interna únicamente aflorará si se realiza un uso del vehículo para la realización de viajes de medio y largo recorrido cada día.

En los demás casos, las cualidades de una mecánica eléctrica se apoyará en lo mencionado en el bloque anterior. Por ello, es fundamental realizar un estudio previo sobre cuál va a ser el propósito de uso del vehículo que vamos a comprar. Este es un factor clave, ya que nos permitirá ahorrar un dinero extra cada mes que tengamos el automóvil en nuestra propiedad.

Coste de recambio de las baterías en caso de avería

Anteriormente hemos destacado el menor coste de mantenimiento y, sobre todo, la posibilidad menor de sufrir una avería. El problema, no obstante, radica en el coste de reparación que tendría un conjunto de baterías. En caso de sustitución, estamos ante el elemento más caro del vehículo, por lo que estaríamos hablando del pago de varios miles de euros en reparaciones. Sí, sin duda alguna, es un factor a tener en cuenta a la hora de comprar un coche eléctrico.

De hecho, un consejo a valorar es ver cuáles son los términos de la garantía que nos ofrece el fabricante. Además, puede resultar de gran ayuda disponer de una posible extensión de la misma con el objeto de evitar cualquier posible susto con el paso del tiempo. La tecnología aplicable a las baterías es más eficiente que la prevista en el pasado, pero aún sí, conviene tener presente que una pérdida anual de la autonomía debido a la degradación es algo común y natural. ¡Ojo! Es necesario fijarse si hay límite de kilómetros a realizar en la garantía.

Se recomienda, por tanto, contrastar ciclos de autonomía cada cierto tiempo para asegurarse de que el automóvil aún mantiene niveles de kilometraje óptimos. Si, por ejemplo, no se consigue circular el 60% de lo que se conseguía en el momento de la adquisición, esto se traduce en un gran indicador para entender que hay problemas serios en la batería.

Las baterías no siempre rinden por igual dependiendo de la climatología

De igual manera que un coche de combustión interna no consume igual en el momento del arranque y minutos posteriores que, una vez calentado, a los conjuntos de baterías le ocurre algo parecido. La diferencia es que el cambio es mucho más brusco en el caso de las opciones eléctricas. Los climas fríos son, sin duda alguna, el Talón de Aquiles de esta tecnología. Con el paso de los años, no obstante, se han introducido soluciones, tales como el precalentamiento de baterías.

Las baterías se adaptan mucho mejor a los climas templados o cálidos. Aun así, cabe destacar que el principal mercado en el que se ha desarrollado la industria del automóvil eléctrico es Noruega, país que no destaca, precisamente, por contar con una climatología relacionada con las altas temperaturas.

Talleres especializados todavía son insuficientes en el mercado

Pese a que la demanda y oferta de coches eléctricos está en claro ascenso, lo cierto es que la adopción de la tecnología eléctrica no ha conseguido adaptarse a las circunstancias por el momento. La presencia de talleres especializados en las mecánicas eléctricas es, todavía a día de hoy, insuficiente. El objetivo, no obstante, es adaptar los establecimientos actuales con el objetivo de poder atender un tipo de servicio que se incrementará de forma exponencial en el futuro.

Algo parecido ocurre con las piezas de recambio. Pese a que muchos de los componentes son compartidos con los automóviles de combustión interna, los equipos diferenciales no disponen de una gran oferta en la industria. Si, por ejemplo, se pretende contar con piezas de segunda mano, en muchos casos no habrá suficiente oferta disponible.

El tiempo de recarga está muy lejos de un repostaje convencional

Este es, sin duda alguna, no de los problemas esenciales que se relaciona al automovil eléctrico. El dilema, de hecho, está directamente relacionado con la propia salud de las baterías. Los sistemas de carga rápida no son óptimos para el cuidado de la batería, algo que choca, directamente, con las necesidades del usuario. Se recomienda utilizar esta vía, únicamente, si debemos utilizar el vehículo en el muy corto plazo con urgencia.

La opción más recomendable, por tanto, nos lleva directamente al caso planteado anteriormente. Aprovechar un sistema de carga normal durante la noche permitirá que la degradación de la batería en el medio plazo sea menor, algo que se comenzará a notar unos años después de la adquisición del vehículo. Algunos fabricantes, aun así, están realizando importantes investigaciones para conseguir alternativas de carga mucho más eficientes.

Algunos ejemplos de ello nos lo muestran Porsche y su sistema de 800 voltios y Tesla, cuya red Supercharger es capaz de contar con una potencia máxima de 250 kW. El objetivo es que este tipo de innovaciones se expandan en el mercado, algo que ocurrirá a lo largo de los próximos años. Por el momento, los vehículos generalistas deberán seguir cargando a potencias más discretas, con alguna excepción, como son el caso de Kia y Hyundai.

Por qué el precio no ha sido un factor a tener en cuenta en el análisis

El coche eléctrico tiene un coste para el público superior que el que tiene un automóvil de combustión interna. Esto, no obstante, no debe mirarse desde el punto de vista del pago inmediato, sino que hay que tener en cuenta el término ‘amortización’. ¿Nunca te has hecho la pregunta sobre si, en tu caso, era más aconsejable comprar un coche diésel que uno de gasolina? Habría que realizar un análisis algo parecido.

El objetivo del coche eléctrico es ir consiguiendo un ahorro continuado a lo largo del tiempo a través de una comparación del precio del suministro eléctrico y el de los combustibles fósiles. A ello habrá que incluir, además, el coste de los mantenimientos y, por qué no decirlo, el de una valoración de posibles averías a tener en cuenta. Tras ello, habrá que ver si se consigue una amortización en un plazo de tiempo interesante o si, por el contrario, no merece la pena.

Además, es necesario llevar a cabo el estudio con miras a los hechos que pueden ocurrir en los próximos años. La Agenda 2030 y algunas convenciones internacionales apuntan a un mayor apoyo a los servicios del coche eléctrico, mientras que se espera una continua pérdida de inversiones en el marco de los automóviles de combustión interna.

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