
Por: Yolanda Trejo
Un paseo en compañía de sus familiares y amigos a Ixtapaluca, Estado de México, es muy recomendable, sobre todo cuando lo que se desea es llevar a cabo diversas actividades en torno de dos temas: las aves y la ecología.
El Nido, por ejemplo, es un centro ecológico y el tercer aviario más grande del mundo.
Es una suerte de santuario donde viven más de 320 especies de aves en un terreno de 80 mil metros cuadrados. Cuenta con personal ampliamente capacitado e infraestructura adecuada para proporcionar al visitante numerosos servicios de esparcimiento e información puntual sobre el acervo natural que custodia. Hay una cafetería, sala de usos múltiples, tienda y área de juegos. Ofrece un programa permanente de visitas guiadas, talleres temáticos, campamentos y fogatas.

Sus acciones están encaminadas a difundir un patrimonio natural y a crear conciencia sobre la importancia de conservarlo.
El centro y aviario nacieron gracias a la iniciativa y conocimientos del doctor Jesús Estudillo López, quien desde niño mostró un especial interés por el cuidado y preservación de las aves. Explorador incansable, médico veterinario zootecnista con maestría en Patología aviar, recibió varios reconocimientos en vida por su labor en beneficio de las aves; desarrolló vacunas contra las principales enfermedades infecciosas de las aves y logró reproducir en cautiverio numerosas especies en peligro de extinción.
A través de un recorrido de tres horas y media, usted se pondrá en contacto con distintos microsistemas que reproducen las condiciones ambientales que existen en otras partes de México y del mundo y que son propicias para el desarrollo de numerosas aves: faisanes, grullas, urracas, tucanes, loros, rapaces y flamencos, entre otras.
Muchos de los ejemplares que aquí se conservan son altamente apreciados porque se encuentran amenazados o en peligro de extinción.
Preparativos
La aventura inicia desde que se prepara el viaje: hay que conseguir un plano para llegar al lugar, elegir la ropa y el calzado adecuados para moverse con libertad, adquirir pilas y rollo o tarjeta digital para la cámara fotográfica, disponer de dinero y asumir una actitud positiva frente a las características del sitio elegido, en este caso la belleza natural.
Lo más recomendable es llegar en automóvil, aunque existen varias opciones para hacerlo en transporte público.
El Nido está abierto de lunes a domingo. Por su diversidad de árboles y vegetación, se ha convertido en un importante pulmón en el oriente de la entidad.
Los programas de rescate, cuidado y difusión requieren de un trabajo en equipo con el compromiso de biólogos, veterinarios y pedagogos que tienen un propósito común: salvaguardar una riqueza natural, de apoyos técnicos y administrativos, y una logística especial para mantener en condiciones óptimas el parque, alimentar a las aves, vigilar su ciclo reproductivo y captar a público de todas las edades que a mediano plazo apoye esta loable tarea de preservación.
Este aviario se considera el más grande de Latinoamérica.
Gran experiencia
Con las indicaciones de un coordinador o guía se adentrará en un mundo fascinante hasta dejar atrás los ruidos y movimiento de la ciudad. De pronto estará inmerso en un ambiente selvático, o cerca de una zona pantanosa, en pastizales, bosques o áreas húmedas con vegetación exuberante.
Debido a que las rutinas y el ritmo acelerado de las grandes urbes nos alejan de sensaciones básicas y agradables, lo primero que propone el recorrido es una experiencia de contacto directo con los agapornis, aves emblemáticas del amor, que habitan en África. Pertenecen a la misma familia que los loros, las guacamayas y cacatúas; su promedio de vida es de cinco años. Cual entusiastas anfitriones, ofrecen sus trinos y el colorido de su plumaje; acto seguido, se posan en los brazos y comen alpiste en las manos de los visitantes.
Otro espacio de especial interés es el Colibriario, con pájaros que mueven sus alas a gran velocidad. Los colibríes tuvieron especial relevancia en el México antiguo, pues se les relacionaba con Huitzilopochtli, el dios de la Guerra, y con los guerreros muertos en combate que tenían permitido regresar a la tierra como aves de bellos colores.
Los colibríes requieren gran cantidad de calorías y proteínas para batir sus alas 90 veces por segundo. Su metabolismo es muy acelerado y viven de tres a cuatro años.
Se han identificado casi 350 especies en el mundo y 50 de ellas habitan en México. No sólo se alimentan del néctar de las flores, sino que en el Aviario se preparan además cultivos de plátano para que crezcan sanos. Los machos presentan un plumaje de mayor colorido que el de las hembras. Popularmente se les asocia con el amor.
Plumas de colores
El jardín de las cactáceas le permitirá observar diversas especies de plantas que almacenan agua para poder subsistir en ambientes áridos.
El camino le llevará a espacios interesantes como el Aviario Madidi, con aves emblemáticas de Bolivia y de Centroamérica, y el Chimalapas, con ejemplares propios de la selva zoque en Oaxaca, Veracruz y Chiapas.
Cabe mencionar que la morfología y tamaño de las aves obedecen a las características de los lugares donde habitan.
En esta parte del recorrido observará cacatúas, papagayos, loros, faisanes, guacamayas, tucanes y pavas.
Las grullas son muy atractivas por los movimientos que realizan durante el cortejo previo al apareamiento y por los largos recorridos que efectúan. Son aves muy apreciadas en Japón y en China. Su organismo está dotado de mecanismos que les permiten cruzar territorios a gran altura, separar el agua dulce de la salada, orientarse y aprovechar las corrientes de aire que favorecen el vuelo.
La grulla canadiense, por ejemplo, se desplaza desde Alaska hasta el golfo de México. Cada ave porta un anillo metálico con un número de registro que permite su control.
Contrastes
Además de aves, el parque cuenta con un área de primates donde se exponen diversas especies: el mono verde de África, que debe su color a la combinación del amarillo de su pelaje y el azul de su piel; el macaco de Indochina y el mono araña.
En los senderos encontrará emus, aves corredoras de patas largas.
También conocerá la forma de vida de diferentes especies de faisanes: imperial, espalda de fuego, tibetano azul y plateado (este último sumamente apreciado en Asia y asociado con el concepto del Yin-Yan).
Si busca una sensación especial le recomiendo visitar el área de las aves rapaces y tomarse una fotografía sosteniendo un águila real, halcón, búho, aguililla cara blanca o lechuza.
El parque tiene una magia especial. Se cuentan varias leyendas y creencias populares sobre determinados animales, como la grulla voladora, que danza cual bailarina, o el casuario, que se hace cargo de la incubación de los huevos en tanto la hembra se va.
De especial atractivo resulta el oasis de los flamencos, donde los ejemplares están en grupo y parados sobre una de sus patas como un mecanismo para regular la temperatura de su cuerpo.
Viven en un medio ácido. El color salmón o rosado de su cuerpo se debe al tipo de alimento que consumen. Se encuentran en estado vulnerable debido a la destrucción de las zonas de mangle.
Tesoros
Entre los ejemplares más apreciados del centro están cuatro águilas arpías (no se encuentran en exhibición) y un casuario (ave que ha conservado su estructura durante 60 millones de años sobre la Tierra). Sus plumas bífidas son muy apreciadas por los grupos aborígenes de Australia que practican el trueque.
Para cerrar con broche de oro está el aviario Quetzalcóatl, donde se han reproducido los quetzales. Es un espacio de ambiente húmedo, con vegetación similar a la de los bosques de niebla ubicados en lo alto de las montañas. El verde intenso de las plumas se confunde fácilmente con las hojas húmedas de la vegetación. Entre los mayas y los aztecas se le consideró como ave sagrada y fue objeto de gran veneración.
Finalmente, el parque concluye con la zona de juegos y una pequeña cascada que da a un estanque que funciona como criadero de tortugas.
Algo adicional
En las cercanías se encuentra Chalco, lugar famoso por la elaboración de quesos, cremas y nieves que se sirven en cáscaras de naranja.
También está la hacienda de Panoaya, donde la poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz pasó parte de su infancia.
En este sitio puede visitar el parque de los Venados Acariciables, disfrutar de la tirolesa alpina y la ciclopista, pasear por el lago o visitar dos museos.
Una opción para organizar actividades lúdicas y aprovechar los beneficios del spa. No olvide compartirme algunas de sus experiencias de viaje o sitios predilectos. Que se divierta



















