
Permitirme que le dedique unas líneas a Tom Sines. Es un humilde norteamericano de clase media cuya pasión por el motor y persistencia ha conseguido algo que ninguno de nosotros se atrevería a acometer. Ahora ha decidido algo que nos costará a todas luces comprender.
Tom quedó prendado del Lamborghini Countach por la película The Cannonball Run y se enamoró, antes que de su mujer.
El problema es que el coche era imposible comprarlo con su sueldo, las réplicas también quedaban fuera de su alcance.
Un buen día, tomó la decisión de construirse uno, pieza a pieza, en un tiempo estimado de cinco años.
El auto en sí cuenta con sus tres ruedas, una característica que le da la capacidad de rotar sobre sí mismo, como se puede ver en el último video. En vez de volante tiene unos joysticks que controlan electrónicamente la aceleración y el giro.



















