Personajes: Capitan Paul Watson de la Sea Shepherd Conservation Society – Defensores de ballenas

Para muchos, los métodos violentos del capitán Paul Watson lo convierten en un terrorista. Pero para sus seguidores es un héroe con la misión de salvar a las ballenas.

En las heladas aguas de la Antártida, un pirata barbado se ha convertido en el terror de los buques que llegan hasta esa zona a cazar ballenas con inmensos arpones. Apenas divisa a lo lejos uno de los balleneros, el canadiense Paul Watson, al mando de su barco Steve Irwin, prepara su artillería: bombas fétidas, de humo, o que dejan la cubierta resbalosa, pistolas que disparan puntillas y obstructores de hélices. Con eso intenta disuadir a sus enemigos, particularmente a los japoneses, de que sigan cazando a una especie que Watson y su tripulación están dispuestos a defender, así en el esfuerzo corran el riesgo de perder sus vidas.

Watson se alió en 1971 con un grupo de activistas para fundar Greenpeace, organización que se ha hecho famosa por proteger el medio ambiente. Pero seis años después fue expulsado, pues su agresividad, sus ganas de convertirse en justiciero de los mares y su pasión por estar en el límite de lo legal, no estaban en la misma línea de esa entidad que se autoproclama pacifista. Por eso decidió crear la sociedad conservacionista Sea Shepherd. Estableció sus propias reglas, reclutó voluntarios, consiguió su primer barco y hasta diseñó una bandera pirata con una calavera y un tridente.

Estrellas como Mick Jagger, Sean Penn, Orlando Bloom y Pierce Brosnan creen en su estrategia y lo han alentado a seguir trabajando por las ballenas, a la vez que Watson también ha sido denunciado en países como Islandia, Dinamarca, Noruega, Canadá, Japón y Costa Rica, muchos de ellos balleneros, y pasó 80 días en una cárcel de Holanda.

No son pocos quienes lo critican por egocéntrico y por arriesgar la vida de sus tripulantes para ganar publicidad o para generar tensiones en los gobiernos. Hace poco, altos oficiales japoneses debieron salir a dar explicaciones cuando Watson convenció a dos de sus voluntarios, un australiano y un británico, de que abordaran un ballenero japonés para luego, cuando fueron retenidos por subirse ilegalmente a la embarcación, informar a los medios que habían sido secuestrados. También generó un intenso debate político en Australia por su campaña contra los barcos japoneses en ese territorio y hasta videos de sus travesías fueron decomisados por la Policía australiana. Pero Watson se defiende:

No somos respetables, no somos amables. No somos educados. Nos ensuciamos en los mares más hostiles, molestando a la gente mientras nos ganamos enemigos. Sí: muchos y muchos enemigos. Y cuantos más tengamos, mejor.

Animal Planet sigue la cruzada de Sea Shepherd en “Defensores de ballenas”

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