Como la religión contribuye al calentamiento global

Menos de la mitad de los norteamericanos cree que la quema de combustibles fósiles está creando un aumento de temperatura en la atmósfera que puede tener efectos catastróficos.

Quienes están vinculados a las grandes empresas petroleras y carboníferas, y los que consideran que cualquier limitación al uso de combustibles convencionales son en su mayoría escépticos del calentamiento global causado por la actividad del hombre. Los grupos anteriores, en su mayoría, pertenecen al Partido Republicano.

El físico Víctor Stengler avanza para explicar la oposición de los Estados Unidos a suscribir cualquier tratado internacional que busque limitar la emisión a la atmósfera de anhídrido carbónico y otros gases de invernadero: la religión.

Un estudio del Pew Research Center preguntó: “¿Hay evidencia sólida de que la Tierra se está calentando?”. El 47% de la población, menos de la mitad, contestó que sí. Cuando las respuestas se analizan discriminando si las personas pertenecen o no a una iglesia, las respuestas son más ilustrativas. No se preguntó si son creyentes o no, pues en Estados Unidos ser no creyente es un grave delito social.

Una pequeña mayoría, 58%, de los no afiliados a ninguna iglesia sí cree en el calentamiento global. En el otro extremo se encuentran blancos evangélicos, 34%. Los blancos protestantes siguen la misma tendencia que el total de la población: el 52% niega el calentamiento. Los católicos no hispánicos son escépticos sobre el efecto de invernadero; un 56% no cree en él. Los católicos de origen hispánico lo son menos: 50% sí cree que la atmósfera se está calentando.

Los blancos protestantes y evangélicos son en su mayoría republicanos. Se explica así la gran dificultad para que los congresistas para los cuales “la religión norteamericana” es un hecho de gran significado adopten otras legislaciones.

Un miembro del Comité de Energía y Comercio de la Cámara, John Shimkus, afirmó: “El cambio climático es un mito, porque Dios le dijo a Noé que jamás volvería a destruir la Tierra inundándola… La vida en la Tierra termina cuando Dios (lo) decida … La palabra de Dios es infalible, inmodificable, perfecta”.

Muchas iglesias consideran la Biblia como la palabra literal de Dios. Los que atacan la evolución y la quieren reemplazar con la teoría del “diseño inteligente” atacan la realidad del calentamiento, por no ser acorde con la literalidad bíblica. Una declaración evangélica se inicia así: “El ecosistema de la Tierra no es frágil pues fue creado por el diseño inteligente de Dios”.

Como la Biblia dice que el fin de los tiempos está cerca, aunque los hechos obligan a posponer la fecha, ¿entonces por qué preocuparnos por el calentamiento global si el Reino de Dios está a la mano? Además, como la mayor parte del CO2 emitido es de origen natural, regular la emisión del anhídrido carbónico es tratar de regular a Dios.

Stengler reconoce un papel más ambiental en la Iglesia católica. Benedicto XVI ha planteado la necesidad de buscar un desarrollo sostenible.

Este debate se produce en un país en el cual constitucionalmente hay separación entre el Estado y la religión.





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