La cumbre del clima de Poznan finalizó sin grandes avances

En la madrugada del sábado 13 terminó, con escasos acuerdos importantes, la 14 Conferencia sobre Cambio Climático organizada en Poznan (Polonia) por la ONU. Los participantes trasladaron el debate medioambiental al encuentro que se celebrará en Copenhague (Dinamarca) exactamente dentro de un año.

Los países pobres fueron, una vez más, los perdedores. Sus representantes apenas pudieron disimular su frustración y malestar por los resultados obtenidos, pese a que recibirán mayor ayuda económica para hacer frente al cambio climático. A su juicio, la ayuda del mundo rico es del todo insuficiente y advirtieron de que no podrán hacer frente a sus compromisos medioambientales.

Así, algunos países receptores, como China, India, Brasil, Colombia, Pakistán, África del Sur o Costa Rica, apuntaron que les será muy difícil poner en marcha a partir del año que viene grandes obras de infraestructuras para hacer frente al deterioro medioambiental, como la construcción de diques, playas artificiales y centros de alerta meteorológicos, si el mundo desarrollado no es más generoso.

El acuerdo sobre instrumentos financieros para ayudar al mundo en desarrollo -que ya no serán gestionados por el Banco Mundial- liberará fondos de entre 80 y 300 millones de dólares anuales.

Reducción de CO2

El documento final aprobado en Poznan mantiene la referencia acordada en la conferencia de Bali (Indonesia) en 2007 sobre la reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) entre un 25% y un 40% para los países avanzados, e incluso por primera vez recoge que el mundo en vías de desarrollo también limite su contaminación entre un 15% y un 30%.

Ahora la vista está puesta en la cumbre de Copenhague. Las negociaciones de cara a este encuentro «empezarán en enero de 2009», según dijo un representante de la delegación de Estados Unidos. Posteriormente, en marzo concretamente, los países avanzados presentarán sus datos sobre emisiones de CO2 y en junio se redactará un borrador sobre la estrategia medioambiental que debería asumir la ONU en la capital danesa.

Oportunidad perdida

Las organizaciones ecologistas han coincidido en señalar que la cumbre de Poznan ha sido una nueva oportunidad perdida para avanzar en la lucha contra el calentamiento de la Tierra. A su juicio, el encuentro ha estado marcado por la falta de liderazgo de la Unión Europea (UE) y por las reticencias de los países desarrollados para alcanzar compromisos ambiciosos.

«Este era un momento histórico en el que los verdaderos líderes habrían dado un paso adelante y tomado posiciones que hubieran llevado a combatir la crisis económica y climática al mismo tiempo», dijo Kim Carstensen, líder de la Iniciativa Climática Global de WWF. «En cambio, los países industrializados han desperdiciado el tiempo de la reunión sermoneando en el plenario sobre la importancia de tomar medidas contra el cambio climático, mientras que sus propias políticas no son suficientes para reducir significativamente sus emisiones, lo que demuestra una seria señal de hipocresía climática», denunció Carstensen.

WWF considera que muchas oportunidades no se han materializado en Poznan, entre ellas, la inclusión de cuestiones cruciales sobre la biodiversidad y los derechos de los pueblos indígenas. «Aún no habiendo avances importantes en Poznan, la puerta hacia un tratado global sobre el clima en Copenhague en 2009 se mantiene abierta», indicó Carstensen.

Para Greenpeace, las únicas propuestas constructivas que se han escuchado en la cumbre han venido de manos de algunos países en desarrollo como Sudáfrica, México, Brasil o Corea del Sur, que han anunciado que estarían dispuestos a asumir compromisos ambiciosos en reducción de emisiones o de deforestación.

Aída Vila, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace, opina que el resultado de las conversaciones «es poco más que un refrito de lo ya discutido en la conferencia del año pasado en Bali. No podemos decir que se haya retrocedido, pero repetir lo que se había dicho el año anterior no es progresar».

«Justo ahora que el mundo suspiraba aliviado ante la perspectiva de un mandato estadounidense preocupado por la lucha contra el cambio climático, el liderazgo de la UE se debilita y un grupo de países se retracta de sus obligaciones y amenaza con malgastar esta oportunidad», añadió Vila, que también cree que puede llegarse a un acuerdo satisfactorio en la cumbre de Copenhague.

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