[VIDEO] ¿Qué esconden los científicos en la ‘bóveda del fin del mundo’?

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La bóveda, que se construyó en el archipiélago noruego de Svalbard en 2008, está diseñada para proteger las semillas de cataclismos globales como guerras nucleares o enfermedades. El enorme depósito subterráneo a prueba de bombas atómicas cuenta con más de 860.000 muestras provenientes de casi todos los países, incluyendo a Irak y Corea del Norte.

La bóveda global de semillas -así se llama científicamente- se encuentra a 125 metros de profundidad, en el Polo Norte. La vida congelada lejos de la vida.

Pese a que el objetivo del fondo de semillas es preservar los diferentes tipos de cultivos para las próximas generaciones, sus reservas ya han sido alteradas el año pasado. En septiembre investigadores de Oriente Medio retiraron muestras de trigo, cebada y hierbas adaptadas a las zonas secas para reemplazar las semillas de un banco de genes cercano a la ciudad siria de Alepo, muy dañada por la guerra civil.

Hasta ahora nadie había retirado semillas de este banco de vida, pero la guerra y las sequías que asuelan Siria han forzado a un equipo de investigadores a pedir muestras de trigo, cebada y pastos. Es la primera retirada del banco desde que fue construido en el año 2008.

El banco de semillas de Alepo ha mantenido el funcionamiento en parte, incluyendo el de un almacén refrigerado, a pesar del conflicto. Sin embargo, ya no puede conservar su papel como centro de cultivo y distribución de semillas a otras naciones, principalmente en Oriente Medio.

La guerra siria ha afectado significativamente a las actividades que se llevan a cabo en este banco, de especial importancia para toda la región.

Garantizar el suministro de alimentos, este es uno de los motivos por los que existe un banco mundial, que permita salvaguardar semillas de interés global. La bóveda subterránea funciona como una póliza de seguro para el suministro de alimentos a nivel mundial y ofrece herramientas para que las generaciones futuras puedan superar los desafíos del cambio climático y el crecimiento demográfico.

La bóveda es un enorme búnker subterráneo rodeado de capas de hielo perpetuo, conocidas como permafrost, lo que asegura que las muestras de semillas permanecerán congeladas y aseguradas durante siglos. Incluso si la alimentación eléctrica fallara, la bóveda permanecería congelada y sellada durante al menos 200 años.

Este peculiar banco funciona como una caja de seguridad, de forma que cada país o institución tiene el control del acceso a las semillas que ha depositado. Una muestra se compone de alrededor de 500 semillas selladas herméticamente en una bolsa de aluminio, y la instalación tiene una capacidad de almacenamiento de 4,5 millones de bolsas de este tipo.

 

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